Un pintor que crea una gran obra, un paisaje colorido, sol radiante, un campo verde, unos niños jugando con las vacas a ser felices; pero un momento, la pintura fue creada con inteligencia artificial (AI). Efectivamente, el pintor no es pintor. Sí claro, le gusta el arte, la pintura, los comics, pero es un aficionado de los videojuegos y la tecnología, su real profesión es ser programador, pero no es pintor, no usa pinceles, ni tampoco usó sus manos para crear la obra del paisaje colorido.

Ahora bien, ¿este supuesto pintor, puede proteger su obra?

Ahora bien, antes de responder la pregunta, situemos este mismo ejemplo en contexto con los dos sistemas de protección de derechos de autor que se utilizan en la actualidad en distintas partes del mundo.

En el derecho anglosajón, es un sistema que inicialmente fue aplicado en Inglaterra, e implementado en todos los países con incidencia británica. Uno de los países que lo acogió fue Estados Unidos, y su ejecución se caracteriza principalmente por resolver o dictaminar sentencias acogiendo y/o basándose en jurisprudencia expedida por los Tribunales, antes que lo ordenado por las leyes.

De este derecho anglosajón proviene la elocución "copyright" (traducido literalmente como 'derecho de copia'), se puede decir que es la más conocida, por su utilización internacional, y que -por lo general- comprende la parte económica de los derechos de autor (derechos patrimoniales).

Este derecho, -como lo había mencionado en la primera entrega- se preocupa únicamente de derechos económicos de la obra, independientemente quien la haya creado, no se protege la identidad o autoría de la obra, se protegen los réditos económicos que pudiera generar esa obra.

Este sistema, no difiere de los requisitos comunes que debería poseer la obra para ser denominada como tal "obra", es decir, tiene que haber interacción directa entre el autor HUMANO, puesto que si la obra fue creada por una máquina, es mínima la intervención de creatividad de un humano, por más que se usen algoritmos (creados por este) para que se creen esas obras.

Por lo tanto, con relación a la pregunta que nos atañe, ¿se podrán proteger obras creadas con la utilización de Inteligencia Artificial?, aunque tendríamos que tomar muy en cuenta, que el autor o creador de la obra es la persona que toma las decisiones creativas claves en el proceso de ejecución de una obra, incluso si se utiliza Inteligencia Artificial como herramienta en el proceso creativo. Sin embargo, el sistema anglosajón, del cual se desprende el "copyright", -hasta la presente fecha- no hay una respuesta clara y definitiva a esta pregunta, ya que el tema sigue siendo objeto de debate y discusión en el ámbito legal y en la comunidad de propiedad intelectual.

¿Y en Europa lo puedo proteger?

Antes de responder la pregunta, remitámonos a la ley, puesto que el sistema europeo a diferencia del sistema anglosajón, sí se basa en la norma aprobada, por lo tanto, el artículo 5 del Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (TRLPI), considera autor a la “persona natural que crea alguna obra literaria, artística o científica”. Por lo tanto, en clases mi profesor de derechos de autor, siempre repetía la expresión “no hay obra sin autor, ni autor sin obra”, pues así es, puesto que de esta frase, se interpreta fácilmente el principio de originalidad que tiene que contener la obra, (del cual ya hablamos en la primera entrega y sería bueno que le des un vistazo) y que es un requisito básico para conseguir la protección por los derechos de autor, el cual está íntimamente relacionado a la "persona natural" (persona física) es decir el autor.

Para complementar este tema, en cuanto a la protección de derecho de autor en la Unión Europea, los invito a leer un pronunciamiento del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en un caso llamado "Painer" (asunto C-145/10) donde se determinó que se reputará como original la obra que sea “una creación intelectual del autor que refleje su personalidad y que se manifieste por las decisiones libres y creativas del mismo al realizarla”. Esto quiere decir que el requisito de originalidad, además de ser un requisito sine qua non, este solo puede considerarse en las aportaciones creativas realizadas por una persona física en calidad de autor.

Y... ¿en Ecuador?

La verdad no va a variar en mucho la respuesta, en relación a la titularidad de los derechos de autor para un sistema de procesamiento y perfeccionamiento de datos mediante inteligencia artificial.

Sin embargo, para ser más didáctico, partamos desde el concepto de obra, que para darle un enfoque rápido, diré que:

 

Es el objeto creado bajo el intelecto, en el que recaen determinados derechos de propiedad intelectual, los mismos que se protegen por el hecho de ser creada desde su concepción.

 

Una vez que se crea una obra, tiene vida legal, emanan de ella derechos irrenunciables como si se tratase de una persona que nace e inmediatamente tiene derecho a la vida, a una identidad, a una familia; en el caso de la obra, no se necesita registrarla para otorgarle protección, simplemente, tiene que ser creada, y con ella nacen derechos a la paternidad (autoría) e integridad (prohibición de modificarla).

Los derechos de autor si bien es cierto son universales, también gozan de independencia regulatoria, es decir, -y quisiera ser lo más claro posible- no son iguales, varía la protección al autor dependiendo del país que te encuentres, es decir, para países que integran la Europa Continental (Alemania, Italia, Ucrania, Francia, Reino Unido, Australia, Estados Unidos, incluido Ecuador), si hablamos de derechos de autor, nos referimos únicamente a personas físicas, sin embargo, cuando me refería a "independencia regulatoria", hacía hincapié a esto, a la versatilidad normativa que existen entre países, puesto que en Reino Unido, Irlanda, Sudáfrica, Nueva Zelanda e India, su legislación concibe acertado concederle autoría a un sistema de inteligencia artificial.

Como verán es un tema muy interesante, al menos para aquellas personas con talentos escondidos, o capaz para personas que les apasione la tecnología, y tengan la seguridad que en el futuro, la inteligencia artificial, no será capaz únicamente de crear un cuadro, será capaz darnos independencia, mejorar habilidades, recuperar habilidades, de brindarnos seguridad a  nuestros trámites administrativos y quien quita en un futuro, tener jueces que recopilen miles de datos, ponderando situaciones y dictaminen sentencia, de este tema hablaré en mi tema de tesis de maestría: "Inteligencia Artificial y decisiones automatizadas en el sector público".

No quisiera alejarme mucho del tema, ya que estamos hablando de artistas digitales, y retomemos un punto muy importante, antes de dejar planteadas algunas dudas que nuestros legisladores serán los encargados de dilucidarlas en forma de leyes. No se puede reconocer la autoría de una obra a un sistema de inteligencia artificial, y es también porque no existe en nuestro ordenamiento jurídico, la figura de persona digital o electrónica.

Aunque este es un tema para otra entrega, la personería jurídica electrónica en el ámbito social, sería bueno dejar sobre la mesa ciertas cuestionamientos que podemos meditar y debatir en los comentarios, ¿El cuerpo legal sobre propiedad intelectual aprobado en nuestro país es el adecuado para brindarle protección a las obras creadas con inteligencia artificial? ¿Puede un algoritmo, código fuente, o software considerarse titular de los derechos de autor? ¿Quién debe asumir la titularidad de los derechos de autor sobre las obras que fueron generadas por algoritmos o inteligencia artificial? ¿La obra que cree ese algoritmo, fue por voluntad e intelecto propio de la inteligencia del programa o fue bajo una intención escondida en ciertos códigos que el autor pudo haber creado? ¿Puede un algoritmo ser considerado como autor? si lo considera autor, ¿podría ser considerado por nuestra legislación como una persona con una denominación diferente?

Adicionalmente, podemos mencionar que por el momento, nuestra legislación no permite proteger la autoría de los derechos de autor de una obra creada por un algoritmo o inteligencia artificial, eso no quiere decir que no se lo pueda hacer; quiero decir, tenemos un sistema normativo en propiedad intelectual, que si bien es cierto, es muy vanguardista, orientado a cambiar el modelo productivo del país, el cual le apuesta al talento humano ecuatoriano, a través de la tecnología, ciencia e innovación, así como la democratización del conocimiento, pero que dentro de su texto aún no se leen salidas jurídicas para que estas nuevas realidades se establezcan en nuestra sociedad, que quieran o no, con toda seguridad, se van a dar.

Si tienes preguntas al respecto, o si deseas que profundice alguno de los puntos expuestos en este escrito, o algún comentario que tengas en mente, nada sobra aquí, toda idea es buena, simplemente házmelo saber en los comentarios.

 

César A. Neira García

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